Son encuentros de uno, dos o tres días, que buscan encender el fuego del amor de Cristo en los corazones de quienes participan.
Los Retiros de Fuego son organizados por las diferentes sedes del CESM, en alguna localidad o paraje cercano, como una manera de llevar la semilla del SEA a nuevos lugares.
Otras veces, son los participantes del GEDEC (Gran Encuentro de Comunidades), quienes, encendidos por la experiencia vivida, buscan replicarla en sus propias comunidades.
En cualquier caso, existe un equipo de Retiros de Fuego que acompaña, brinda el contenido y materiales, y coordina la realización de los encuentros.
Ecos de los Retiros de Fuego
Retiro de Fuego en Mercedes
En la parroquia Cristo Rey, de Mercedes, prov. de Buenos Aires, se llevó adelante este Retiro de Fuego, organizado por la comunidad del CESM en Mercedes-Luján. "Integrándonos" era el tema del Retiro, que invitaba a los participantes a integrar nuestro adentro y...
De Campo Quijano a Salta, con un Retiro de Fuego
El pasado 29 y 30 abril se realizó un Retiro de Fuego en Salta, organizado por la querida comunidad de Campo Quijano, quienes junto al Padre Sésar, año tras año participan del Gran Encuentro de Comunidades (GEDEC). El Retiro tuvo lugar en la Vicaría Nuestra Señora de...
El deseo de encender Añatuya con tu fuego, Señor
El deseo de llevar un Retiro de Fuego a la querida ciudad de Añatuya, en Santiago del Estero, fue el motor que puso en marcha todo lo que vino después. Marina Oromí, laica consagrada de nuestra comunidad, y misionera del SEA en Añatuya hasta 2008, fue quien tuvo este...
Es nuestro deseo llegar a muchas más comunidades, si es posible de lugares más lejanos y privilegiando aquellos a donde no llega atención espiritual de forma regular.
Inés Ordoñez de Lanús
En primera persona
Lo que inicialmente comenzó siendo un acompañamiento, a lo largo del año, a las comunidades participantes del GEDEC, a partir de 2011 se convirtió en una presencia aún más cercana a través de la promoción y ayuda en la implementación de los Retiros de Fuego.
De esta manera, los propios participantes del GEDEC fueron replicando esta experiencia en sus propias comunidades, siendo ellos mismos fogoneros del amor de Cristo. Gracias a ello, podemos decir que “el GEDEC se vive todo el año”.

