“Queríamos encontrarnos para dejarnos encender, entusiasmarnos para salir al encuentro del otro”, dijo Inés Ordóñez de Lanús al abrir el III Congreso de Acompañamiento, que tuvo lugar el 21 y 22 de abril, 2018.
Así de simple y de ambicioso al mismo tiempo, era el objetivo de este evento, organizado por el Centro de Espiritualidad Santa María, que reunió a 430 personas provenientes de Argentina, Chile y México, en el colegio Marín de San Isidro, Buenos Aires.
“Acompañando las periferias existenciales” era el lema del Congreso, respondiendo a una necesidad que el Papa Francisco ya manifiesta en su mensaje a los obispos reunidos en el cónclave del que resultaría electo. “Ir hacia las periferias, no sólo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria”, manifestaba Francisco.
Por la tarde, le tocó el turno al padre Angel Rossi, sacerdote jesuita y fundador de Manos Abiertas, obra que promueve la dignidad de los más necesitados.
El domingo comenzó con el testimonio conmovedor de la Hna. Guadalupe, religiosa del Verbo Encarnado, que acompaña a los cristianos perseguidos en Siria. También hubo lugar para conocer sobre la tarea de acompañar a los presos y brindarles oportunidades de transformación a través del rugby, en una charla a cargo de Damián Donnelly, miembro fundador de los Espartanos, acompañado por el testimonio de Ezequiel Baraja, quien estuvo privado de la libertad durante 12 años. El orador que los sucedió fue el Rabino Felipe Yafe, compartiendo algunas experiencias de acompañamiento desde la religión judía, y recordando su tarea como capellán durante la guerra de Malvinas.
Por la tarde, la conferencia final fue la de nuestra fundadora, Inés Ordoñez de Lanús, acerca del acompañamiento de las periferias del corazón humano.
En un clima de gratitud y enorme compromiso, a lo largo del fin de semana, los participantes saborearon cada uno de los dos momentos en los que se dividió el Congreso: las conferencias de los oradores y los talleres de encuentros, coordinados por personas con ricas y variadas experiencias en el tema, procedentes de diferentes profesiones y actividades.
El cierre del Congreso fue con una Misa celebrada por Monseñor Oscar Ojea, Obispo de San Isidro y Presidente de la Conferencia Episcopal.
Agradecemos a los oradores invitados, así como también a los coordinadores de los espacios de encuentro. Queremos también agradecer profundamente a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) por su generoso apoyo para la realización del Congreso. Y gracias a todos los participantes que nos honraron con su presencia.