En Formosa, Neuquén, Concepción del Uruguay, Jujuy, San Juan, Río Gallegos, Santa Fe, Córdoba, Mar del Plata y Buenos Aires se realizaron -en los últimos meses- los encuentros presenciales de los alumnos que están cursando a distancia, el primer año de la Diplomatura en el Ministerio de la Escucha (DIME). En cada lugar se vivieron experiencias diferentes, pero todas muy ricas y valiosas.
Los que recorremos el Camino al Corazón sabemos que una parte muy importante de este trayecto tiene que ver con la experiencia de encuentro, el abrazo, la mirada. Y esto está presente en todas las actividades y programas que ofrecemos. Por esto, la propuesta de la formación en el Ministerio de la Escucha (DIME) contiene una parte a distancia y otra de participación presencial, que comprende los Retiros Contemplativos y los Talleres de integración, talleres corporales y de Escucha. Ambas instancias se completan y complementan entre sí.
El encuentro presencial se trató de un fin de semana intensivo, que además de hacer posible justamente el encuentro entre alumnos y docentes, permite la participación en talleres de integración y corporales, la práctica de la escucha silenciosa y atenta, y la experiencia de oración contemplativa vivida en comunidad.
«En los encuentros presenciales se aprende a compartir de otra manera: se ve el rostro, la presencia, la comunidad que me recibe»-explica Marcela Ferro, secretaria académica de DIME. «Y esto nos ofrece una experiencia diferente, enriquecedora, una experiencia fuerte de comunidad que escucha, contiene, comparte el pan de los corazones y aprende a escuchar desde el corazón», añade.
¡Qué gozo enorme poder encontrarnos y compartir los frutos de lo recibido en este valioso espacio de formación que ha resultado DIME!
¡Celebramos la tecnología que se transforma en el vehículo para llegar con este espacio de formación a tantos rincones a los que sería imposible de otra manera!
El fin de semana del 8 al 10 de junio participé del encuentro presencial en Ledesma, Jujuy. Desde el comienzo la magia del paisaje de las yungas jujeñas nos empezó a introducir en el maravilloso misterio de la presencia de Dios. El camino hacia el lugar donde se realizaba el encuentro (San Francisco) tuvo su primera emoción cuando paramos en el Santuario de la Virgen de Guadalupe, que está en la entrada del Parque Nacional Calilegua. De ahí en más se inició el Camino al Corazón que hasta el domingo se fue profundizando cada vez más. La naturaleza mágica que rodeaba la casa, la calidez de M. Alicia que nos recibió como si siempre nos hubiera conocido y la apertura del corazón de las once mujeres que allí convivimos durante esos días, hicieron presente al Espíritu Santo en todo momento. Las coordinadoras que nos trasmitían con tanto respeto, amor y alegría la experiencia del camino al corazón, hicieron el resto. Fui sin saber muy bien adonde iba, volví sabiendo quien era. Gracias a todas porque cada una puso para aprender a descubrir a Dios, en mi, en mis hermanos y en todas partes.
Graciela
- Mar del Plata
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